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Justicia Electoral o Delivery

Por Julio Gerez | La justicia electoral viene dando muestras de asemejarse a un delivery: entrega rápida pero con sorpresas…
A pedir del grupo MIME -Mileísmo y Menemismo- la justicia electoral viene dando señales de su inclinación a los intereses del poder de turno.

El presidencialismo es un estado de gracia que a pesar de producir desgracias sale indemne en el juicio superficial de los ciudadanos.

La euforia del cambio es un dejavú de gatopardismo rancio y remanido. La casta está viva. Apenas si mudó su denominación.

JUSTICIA ELECTORAL QUE SE ACOMODA…
…Está a la moda. Cumple los deseos y materializa los anhelos del poder de turno. El derecho – y ni siquiera las Leyes- importan, cuando quien gobierna, exige algo sin siquiera recurrir al disimulo.

La urgencia de las necesidades – de Karina Milei y los primos Menem- le imprimen velocidad a las decisiones judiciales. Por eso, aunque el pedido salga rápido no está exento de errores, inconsistencias e irregularidades.

Pasó en Córdoba, donde la hermana del Presidente y el diputado que preside la Cámara Baja, no hesitaron en apersonarse el día de la audiencia en la que se decidía la suerte sobre quien se quedaba con la titularidad del sello La Libertad Avanza.

En vano aclarar que el Juez Federal con competencia electoral sintió la necesidad de agradar a la mano derecha -hermana del Presidente- y a una de sus espadas legislativas más importante. Consecuencia: Gabriel Bornoroni obtuvo el premio mayor. Lógico, era el caballo del comisario.

Es decir, los planteos de oposición, fueron convenientemente rechazados. Sea por fundamento válido, por dilación de pasos procesales, y por consideración subvertida de hechos y actos que no garantizaron la igualdad ante la Ley ni el debido proceso.

HISTORIA REPETIDA…
Diría un viejo político: no es mala la trenza política, lo malo es estar fuera de ella. Fiel al apotegma, por eso de querer parecer aunque no lo sea, Karina Milei flaqueó en su caracter y se dejó arrastrar por la voracidad de esos eternos encantadores de serpientes: los MENEM.

Que la hermana del Presidente y funcionaria del Ejecutivo nacional –olvidense del nepotismo– quiera tener un partido propio, no es un problema. La cuestión es: desde dónde lo construye y cómo lo hace.

Es decir, si la receta es igual a la que aplicó la casta tan denostada durante tantos años, es inevitable que el resultado final sea más de lo mismo. Mal que le pese a Javier MILEI. El mayor interesado en ser considerado un hombre libre capaz de distribuir libertad; respeto a las Leyes; un poco de ética y algunos trazos de honestidad en sus gestos.

Mientras el Presidente siga consintiendo y avalando las maniobras politiqueras de su hermana, los miembros de su mesa chica y las ambiciones de la cepa sobreviviente del menemismo, su imagen se irá desdibujando ante la pregunta que germina en los argentinos: ¿Qué pasó… Acaso la casta solo cambió de apellidos pero no las mañas?

RULETA RUSA
Más allá de sus capacidades esotéricas, Karina MILEI parece no haber interpretado las lecciones de la historia política argentina, y mucho menos, el mensaje de las urnas.

Ganar una elección no implica convertirse en un enviado de Dios. Mucho menos si el éxito es consecuencia de una opción y no de una elección.

Prueba de ello es que a Milei lo votaron hasta los que juramentaron no votarlo bajo ninguna circunstancia.

No es el fin del mundo que la hermana del Presidente ocupe su tiempo, esfuerzo y recursos –de los suyos y de los nuestros– para consagrarse como líder de un partido que se está tramitando en la mayoría de los Juzgados Federales con competencia electoral.

Pero puede ser el principio de un sinuoso camino que no lleva exactamente a la cumbre. O quizá sobrepase el hito y caiga en el abismo. Hasta las ambiciones tienen un tiempo y espacio que aseguren un resultado positivo. Para todos. No solo para algunos, que sin serlo, se comportan como casta.

LA “LIBERTAD” PERONISTA
En Corrientes, el diputado nacional Lisandro Almirón, intenta imponer las directivas del tándem menemista que lo apadrina en el Congreso.

El único diputado correntino que representa a la alianza La Libertad Avanza, está más preocupado en colocar a sus compañeros -de origen peronista- en cargos que le permitan consolidar mediante la gestión, un personalísimo proyecto de poder.

Al punto que nominó a su esposa Laura Marcoré como “apoderada” y “presidente” del mismo partido que a nivel nacional pretende institucionalizar la hermana del Presidente.

Aquí también el “trámite” no está exento de vicios e irregularidades. Y al respecto habrá importantes novedades la semana próxima. No solo en lo referente a la cuestión electoral sino también en el fuero penal.

El diputado, familia y amigos disfrutan, por ahora, de los beneficios que otorga su calidad de neo-casta.

El éxito no es una cualidad. Es una condición. Y puede ser efímero. Aunque dure cuatro años.

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