Por: Radio Mega 95.3Mhz — El vergonzoso episodio de violencia verbal perpetrado por la concejal Graciela Castañeda de Brommer contra el periodista Eduardo Soler representa mucho más que un simple arranque de ira: es la manifestación de una cultura política que confunde la crítica con agravio y el control periodístico con enemistad.
*Un límite que no puede traspasarse*
Lo ocurrido la noche del 27 de noviembre no es aceptable bajo ningún concepto. Cuando un funcionario público elige el insulto y la descalificación personal frente al cuestionamiento legítimo, está admitiendo su incapacidad para ejercer el cargo que ocupa. Los electores no votaron para tener representantes que responden con prepotencia cuando se les interpela sobre su gestión.
La concejal Castañeda no solo agredió a un profesional de la prensa; faltó el respeto a toda la comunidad que espera de sus dirigentes altura política, capacidad de autocrítica y, sobre todo, comprensión básica de cómo funciona una democracia saludable.
*La libertad de prensa no es negociable*
Este medio, y toda la sociedad, debe rechazar con firmeza cualquier intento de amedrentar a la prensa. Los periodistas no son relaciones públicas del gobierno; su función esencial es investigar, cuestionar y exponer. Cuando esta labor encuentra como respuesta la agresión verbal, estamos ante un síntoma alarmante de degradación institucional.
El mensaje que envía la concejal es peligroso: «Si no te gusta lo que pregunto, te insulto». Esta lógica autoritaria no tiene lugar en una democracia que se precie de serlo.
*Un llamado a la reflexión colectiva*
Este incidente debería servir como punto de inflexión para que la concejal Graciela Castañeda de Brommer reflexione sobre su conducta y asuma las consecuencias de sus actos, comenzando por una disculpa pública.
Los demás miembros del Concejo Deliberante se pronuncien con claridad sobre este tipo de comportamientos, estableciendo que no serán tolerados.
La ciudadanía montecasereña exija a sus representantes estándares éticos básicos de convivencia democrática.
*En defensa del periodismo*
Eduardo Soler representa a esa camada de periodistas que, contra viento y marea, ejerce su oficio en el interior del país, donde las presiones suelen ser más directas y las consecuencias más inmediatas. Su valentía merece nuestro reconocimiento unánime, no el escarnio de quien debería ser la primera en defender el derecho a la información.
*Conclusión: ni un paso atrás*
Como medio de comunicación, reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con la libertad de prensa y con el derecho de los ciudadanos a estar informados. No callaremos ante las presiones ni nos doblegaremos ante las intimidaciones.
A la concejal Castañeda le recordamos: el periodismo no es su enemigo; la opacidad sí. La crítica no es persecución; la falta de transparencia sí. Su reacción no demuestra fortaleza, sino miedo a rendir cuentas.
Monte Caseros merece mejor política que esta. Y los periodistas, mejor trato que el que usted les dio.

