El Sindicato de Madereros se declaró en estado de alerta y movilización tras rechazar la oferta salarial del 0,2% mensual presentada por la Federación de la Industria Maderera de la República Argentina (FAIMA), por considerarla «una barbaridad» e insignificante frente a la inflación. El conflicto se profundiza por el intento de excluir a los aserraderos del convenio colectivo.
Los puntos críticos del conflicto
Durante una entrevista a Ismael Torres, representante gremial de madereros, explicó que el rechazo se basa en dos cuestiones centrales. Primero, la oferta económica del 0,2% mensual es «muy insignificante» y «ni siquiera alcanza a un porcentaje que se acerque a la inflación». Segundo, denunció que FAIMA, a pedido de algunos empresarios, propuso sacar a los aserraderos del convenio, una medida que el sindicato no acepta «bajo ningún punto», al considerar que «los aserraderos son el primer eslabón de la rama maderera».
Estado de alerta y posibles medidas de fuerza
Frente a este escenario, el gremio declaró el estado de alerta, comunicando a los trabajadores que estén preparados para realizar «una movilización, algún paro, alguna cosa para forzar a FAIMA que firme el convenio». La reunión paritaria que estaba prevista para ayer no se concretó, y se espera que se realice en los próximos días, bajo la órbita de la Secretaría de Trabajo.
El contexto nacional: la sombra de la reforma laboral
Torres vinculó la dura posición de la cámara empresarial con el contexto nacional, afirmando que las empresas «están coqueteando con la nueva reforma laboral» y «quedando bien con el presidente». Criticó duramente el proyecto de reforma laboral que, según dijo, «quieren desarticular a los sindicatos» y representa «la esclavitud del siglo XXI». Al respecto, aseguró que desde la CGT se exige al Gobierno que dialogue directamente con la central obrera y no con los diputados, y advirtió que, de no ser escuchados, recurrirán a la Justicia para presentar «recurso de amparo».
Mientras la paritaria maderera sigue en punto muerto, el conflicto refleja la tensión generalizada en un escenario de fuertes pujas distributivas y una potencial reforma laboral que, según el sindicato, amenaza con la «pérdida de derechos» de los trabajadores.

