La obra, realizada por artistas invitadas, fue el cierre de una serie de actividades de prevención.
Por: Radio Mega 95.3Mhz — En el marco de un mes cargado de actividades de concientización, la Fundación Miguelito Rosbaco inauguró el pasado sábado un mural en la fachada de su sede, ubicada en calle Vicente Mendieta de Monte Caseros. La obra, que representa la naturaleza y el amor a la vida, fue un obsequio de la artista Victoria Ferreira y contó con la colaboración de Istina de Suecia, una creadora reconocida de Estocolmo.
Durante una entrevista radial, Patricia Peliquero, integrante de la fundación, explicó que el mural sirve como un homenaje no solo a Miguelito, sino también a Matías Astarloa y a «tantos Miguelitos» a los que la organización acompaña. Con esta inauguración, también se descubrió una placa que designa a la sala de exposiciones con el nombre de «Matías Astarloa», en honor a un colaborador fundamental de la entidad.
Agenda de prevención y denuncia de falencias estatales
La actividad cultural fue el punto culminante de una agenda de prevención que la fundación desarrolla desde mayo, la cual incluyó charlas sobre prevención del suicidio a cargo del psicólogo Sergio Broski y sobre consumos problemáticos con el periodista Federico Muller.
Sin embargo, más allá de las actividades positivas, Peliquero realizó una fuerte denuncia sobre la situación de las víctimas de hechos violentos. Aseguró que existe una «desventaja brutal» frente a los victimarios, ya que estos cuentan con defensores oficiales, mientras que el Estado no provee abogados que asesoren y acompañen a las víctimas durante el proceso penal. «Las víctimas no lo tienen. Ahí tenemos una desventaja brutal y hay un desequilibrio», afirmó.
Seguimiento de casos y lentitud judicial
La referente de la fundación también se refirió a la angustiosa lentitud de la justicia, mencionando específicamente tres casos de femicidio en el departamento que aún esperan ser elevados a juicio: el de Milagros (14 años), y el de las hermanas Aitana (9) y Isondú (22), en Parada Acuña. «El dolor no es algo que se va con el tiempo. Te matan dos veces y es muy cruel», expresó con pesar.
Peliquero destacó que la fundación, que no recibe apoyo estatal y funciona «a pulmón», brinda asistencia psicológica no solo a víctimas y familias, sino también a adolescentes derivados por el propio Poder Judicial, supliendo una vez más una falencia del Estado. La fundación hace un llamado a las autoridades para que se agilicen los procesos y se cumpla con la Ley de Víctimas (27.372), sancionada en 2017, para lograr una sociedad más justa donde la ciudadanía pueda volver a confiar en las instituciones.

